dilluns, 22 de març de 2010

De ciència ficció

Tecnología – Sociedad. 21/03/2010

LA RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA PODRIA ALTERAR NUESTRA PERCEPCIÓN DEL TIEMPO.


Un equipo científico de la Universidad de Harvard (Massachusetts) ha realizado un descubrimiento sorprendente. Al parecer existe una relación directa entre las ondas electromagnéticas que nos rodean y la percepción que tenemos acerca del tiempo.

La administración de Obama, al parecer a causa de una promesa electoral, encargó a un equipo de la universidad de Harvard, una investigación sobre los posibles efectos nocivos de los campos electromagnéticos en los seres humanos, a pesar de las reticencias de varias compañías de telefonía. Ahora la investigación empieza a dar sus frutos. En una rueda de prensa ofrecida por director responsable del proyecto, el eminente neurólogo y doctor Desmut Cefoe, investigador en la universidad de Harvard, expone los detalles de los resultados hallados por su equipo, hasta el momento.

Según el equipo del doctor Cefoe, al parecer las ondas electromagnéticas (ondas de radio, teléfonia móvil, Wi-fi, etc…) no son tan inocuas como cabria suponer. Parece ser que algunas de las frecuencias utilizadas para la transmisión de información por el aire inciden en nuestro cerebro de una forma inesperada y sorprendente. “Nuestro cerebro mantiene un reloj interno biológico para controlar el paso del tiempo. Ese reloj utiliza una frecuencia determinada que se ve alterada por efecto de las ondas electromagnéticas.” – Sostiene el doctor – “Según nuestras pruebas, al someter a un ser humano a una fuerte irradiación de ondas electromagnéticas, la frecuencia de ese reloj interno aumenta, por lo que el individuo percibe como el tiempo transcurre más deprisa.”.

El incremento de ondas electromagnéticas a nuestro alrededor en los últimos años, debido a la aparición en nuestra vida cotidiana de las tecnología Wi-fi, telefonía móvil, GPS etc,… , podría haber causado un efecto de aceleración en nuestra percepción del tiempo. Para nosotros, el tiempo transcurre más deprisa que para nuestros abuelos.”Evidentemente eso no quiere decir que se altere el tiempo en sí mismo, sino, nuestra percepción de él” – aclara el doctor Cefoe – “Seguro que habrán oído mil veces la queja sobre lo rápido que pasa el tiempo. Pues bien, al ritmo al que aumenta la ‘contaminación electromagnética’ cada vez escucharemos más frecuentemente esta queja, si no hacemos algo al respecto.”

Pero, ¿que podríamos hacer?, el doctor Cefoe se muestra rotundo en este aspecto. “No quiero decir que tengamos que renunciar a la tecnología inalámbrica que, por otro lado, proporciona no pocas ventajas y comodidades a nuestra sociedad. Pero si creo que, debemos seguir investigando para que, en un futuro no muy lejano, podamos identificar las frecuencias que producen este indeseado efecto y adaptar las transmisiones de ciertos medios a niveles más inofensivos para el ser humano.”

Recientemente el equipo de Cefoe ha profundizado en el tema y aunque aún no se puede afirmar aun a ciencia cierta, parece ser que “ ya se intuye una relación entre la longitud de onda y el plazo del tiempo que se ve afectado. Parece ser que a mayor longitud de onda, la percepción del tiempo a largo plazo es la que se ve reducida. Eso explicaría porque sentimos el transcurrir de las semanas a pasos agigantados. En cambio con longitudes de onda menores, sería el tiempo inmediato el que se vería afectado. Claro que en este aspecto todavía nos encontramos en el terreno de la especulación.” – aclara el profesor.

Efectos indeseados aparte, no hay duda de que este descubrimiento abre nuevas puertas a la investigación de ese gran desconocido que es el cerebro. “Acabamos de abrir una puerta a un nuevo mundo de posibilidades científicas. Solo Dios sabe hacia dónde nos llevará.” – afirma el doctor, que confeso mostrarse perplejo ante la magnitud del descubrimiento - “Sinceramente no esperaba estos resultados. Nos ha sorprendido a todos por su gran relevancia para el mundo."

Quién sabe, quizás en un futuro podamos regular el paso del tiempo a nuestro gusto. Quizás podríamos reducir los malos momentos al mínimo, o aumentar los buenos ratos al máximo. El tiempo y solo el tiempo, aunque sea más corto según unos o más largo según otros, lo dirá, como siempre.

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